Quien nacio antes el huevo o la gallina

Quien nacio antes el huevo o la gallina

De dónde viene el huevo

La eclosión de los huevos se refiere a la producción de pollitos. En los primeros tiempos, los huevos se incubaban colocando a las gallinas nodrizas. Las gallinas Desi resultaron ser ideales para este fin. Sólo se pueden poner de 10 a 12 huevos bajo una gallina. Este método de incubación es muy poco satisfactorio para la producción a gran escala de pollitos. En la actualidad se utilizan incubadoras, que proporcionan un entorno similar al de las gallinas nodrizas, pero de forma más eficiente, para la eclosión de los huevos.

Los factores físicos necesarios para el éxito de la incubación son la temperatura, la humedad, el ambiente gaseoso y el giro de los huevos. Una temperatura óptima y uniforme dentro de la incubadora es muy esencial para obtener resultados satisfactorios. La temperatura de la incubadora debe mantenerse según las recomendaciones del fabricante. Por lo general, varía entre 99,5° y 100,5°F (37,2°C – 37,8°C) para las incubadoras de tiro forzado y alrededor de 1°F más para las incubadoras de aire quieto. Una temperatura baja retrasa el desarrollo del embrión y una temperatura superior a la óptima acelera el desarrollo embrionario. Cuando las condiciones de temperatura anormales se prolongan durante un largo período, la incubabilidad se ve afectada negativamente por el aumento de la mortalidad embrionaria y la debilidad y deformación de los pollitos.

¿qué fue primero, el huevo o la gallina? preguntas similares

El dilema de la causalidad del huevo o la gallina se plantea comúnmente como la pregunta «¿qué fue primero: el huevo o la gallina?» El dilema surge de la observación de que todas las gallinas nacen de huevos y todos los huevos de gallina son puestos por gallinas. «El huevo y la gallina» es un adjetivo metafórico que describe situaciones en las que no está claro cuál de los dos acontecimientos debe considerarse la causa y cuál el efecto, para expresar un escenario de regresión infinita, o para expresar la dificultad de secuenciar acciones en las que cada una parece depender de que otras se hagan primero. Plutarco planteó la cuestión como un asunto filosófico en su ensayo «Los simposios», escrito en el siglo I de nuestra era[1][2].

La cuestión representa una antigua paradoja popular que aborda el problema de los orígenes y la primera causa[3]. Aristóteles, escribiendo en el siglo IV a.C., concluyó que se trataba de una secuencia infinita, sin un verdadero origen[3]. Plutarco, escribiendo cuatro siglos más tarde, destacó específicamente esta cuestión como relacionada con un «problema grande y de peso (si el mundo tuvo un principio)»[4] En el siglo V a.C., Macrobio escribió que, aunque la cuestión parecía trivial, «debería considerarse importante»[4].

La paradoja del huevo o la gallina

El dilema de la causalidad del huevo o la gallina se suele plantear como la pregunta «¿qué fue primero: el huevo o la gallina?». El dilema surge de la observación de que todas las gallinas nacen de huevos y todos los huevos de gallina son puestos por gallinas. «El huevo y la gallina» es un adjetivo metafórico que describe situaciones en las que no está claro cuál de los dos acontecimientos debe considerarse la causa y cuál el efecto, para expresar un escenario de regresión infinita, o para expresar la dificultad de secuenciar acciones en las que cada una parece depender de que otras se hagan primero. Plutarco planteó la cuestión como un asunto filosófico en su ensayo «Los simposios», escrito en el siglo I de nuestra era[1][2].

La cuestión representa una antigua paradoja popular que aborda el problema de los orígenes y la primera causa[3]. Aristóteles, escribiendo en el siglo IV a.C., concluyó que se trataba de una secuencia infinita, sin un verdadero origen[3]. Plutarco, escribiendo cuatro siglos más tarde, destacó específicamente esta cuestión como relacionada con un «problema grande y de peso (si el mundo tuvo un principio)»[4] En el siglo V a.C., Macrobio escribió que, aunque la cuestión parecía trivial, «debería considerarse importante»[4].

¿quién fue primero, el huevo o la gallina?

El dilema de causalidad del huevo o la gallina se plantea comúnmente como la pregunta «¿qué fue primero: el huevo o la gallina?» El dilema surge de la observación de que todas las gallinas nacen de huevos y todos los huevos de gallina son puestos por gallinas. «El huevo y la gallina» es un adjetivo metafórico que describe situaciones en las que no está claro cuál de los dos acontecimientos debe considerarse la causa y cuál el efecto, para expresar un escenario de regresión infinita, o para expresar la dificultad de secuenciar acciones en las que cada una parece depender de que otras se hagan primero. Plutarco planteó la cuestión como un asunto filosófico en su ensayo «Los simposios», escrito en el siglo I de nuestra era[1][2].

La cuestión representa una antigua paradoja popular que aborda el problema de los orígenes y la primera causa[3]. Aristóteles, escribiendo en el siglo IV a.C., concluyó que se trataba de una secuencia infinita, sin un verdadero origen[3]. Plutarco, escribiendo cuatro siglos más tarde, destacó específicamente esta cuestión como relacionada con un «problema grande y de peso (si el mundo tuvo un principio)»[4] En el siglo V a.C., Macrobio escribió que, aunque la cuestión parecía trivial, «debería considerarse importante»[4].